¿Qué es la Atención Centrada en la Persona? Definición y claves

Un concepto ha cobrado importancia en el ámbito de los cuidados: la atención centrada en la persona, conocida por sus siglas ACP. Un modelo que se ha convertido en el centro de las nuevas normativas, en la referencia de las residencias que quieren modernizarse y en una forma distinta de entender el acompañamiento a las personas mayores y en situación de dependencia. Te explicamos de forma sencilla qué es y en qué se basa.

Definición y alcance

La atención centrada en la persona es un modelo de cuidado que sitúa a cada individuo, con su historia, sus preferencias y sus capacidades, como protagonista de las decisiones que afectan a su vida. En lugar de organizar la atención en torno a las rutinas del centro, la ACP parte de las siguientes preguntas: ¿quién es esta persona, cómo quiere vivir y qué necesita para hacerlo con dignidad?

Aunque suene novedosa, la ACP es desde hace varias décadas un enfoque reconocido internacionalmente para conseguir una atención de calidad. Lo verdaderamente reciente es que ha pasado de ser una filosofía a convertirse en referencia para las políticas y los protocolos oficiales.

Un modelo respaldado por la normativa

El impulso de la ACP responde a un marco legal que la promueve de forma explícita. La Resolución del 28 de julio de 2022, publicada en el BOE por la Secretaria de Estado de Derechos Sociales, marca un antes y un después en las residencias y plantea una transición hacia la atención libre de sujeciones. A partir de ese acuerdo, varias comunidades autónomas han desarrollado sus propios decretos y modelos de cuidado, que incorporan las unidades de convivencia y refuerzan la ratio de profesionales.

 

En qué consiste: los principios de la ACP

Este modelo se sostiene sobre los siguientes principios: 

– El primero es la dignidad: el reconocimiento de que todas las personas comparten el mismo valor, lo que implica escuchar de forma activa y dejar atrás las actitudes paternalistas o infantilizantes. 

– El segundo es la singularidad, la idea de que cada persona es única y de que su atención debe ajustarse a su biografía, a «quién fue, quién es y quién quiere ser».

– A ellos se suma la autonomía, es decir, el derecho de cada persona a tomar decisiones sobre su propia vida y sus cuidados, participando de forma activa en su rutina diaria. Y, muy unido, el foco en las capacidades: la ACP dirige la mirada a lo que la persona puede hacer y a cómo potenciarlo, en lugar de definirla por sus limitaciones. El profesional de atención directa adquiere así un papel de acompañante que impulsa, apoya la autodeterminación y cuida el vínculo con cada residente.

Un cambio en la forma de cuidar

Durante mucho tiempo, la atención en los centros se organizó alrededor del servicio: horarios uniformes, procedimientos estandarizados y una gestión pensada para el funcionamiento de la institución. Ese modelo garantizaba el cuidado básico, pero dejaba poco margen a la individualidad.

La ACP propone darle la vuelta a esa lógica y construir la atención a partir de la persona. Se traduce en gestos concretos: que el residente participe en la elaboración de su plan de atención, que pueda opinar sobre las actividades del centro, que mantenga sus costumbres y horarios siempre que sea posible, y que la familia colabore estrechamente con el equipo. El resultado es una atención más humana, que mejora la calidad de vida y refuerza el bienestar emocional.

¿A qué sectores afecta?

Aunque la ACP se asocia sobre todo a las residencias de personas mayores, su alcance es mucho más amplio. Este enfoque se aplica también en la atención a personas con discapacidad, en los servicios de salud mental, en la atención a la dependencia y, cada vez más, en el ámbito sanitario y hospitalario, donde la experiencia del paciente es una cuestión primordial. En todos ellos el objetivo es adaptar el cuidado a la persona, y no la persona al cuidado.

¿Cómo se aplica ACP en el día a día?

Aplicar la ACP en el día a día requiere organización, formación y también herramientas que la hagan posible. Aquí la tecnología tiene una misión fundamental: los sistemas que eliminan la necesidad de sujeciones, los sensores que velan por la seguridad sin resultar invasivos o las soluciones que respetan la intimidad de cada persona ayudan a que el modelo sea una realidad. En Medicip Health desarrollamos tecnología asistencial pensada precisamente para eso: acompañar un cuidado más humano, seguro y centrado en cada persona.